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Apuntes de Geografía

¿A LA MIERLA?


Hola,

Tan sonoro título puede quizá espantar a primera vista, pero con él pretendo hacer un doble sentido. No me salgo de mi tema porque La Mierla es el nombre de un municipio de la provincia de Guadalajara, cuyos escasos 25 vecinos estarán hasta las narices de que la gente de los pueblos cercanos tienda a cambiar una de las letras de su nombre por otra con objeto de hacer mofa. Pero a esa letra cambiada, que no voy a mencionar aquí aunque resulta obvia, es la deriva hacia la que me temo que está tomando este blog, a juzgar por las pocas entradas que se ven en las últimas semanas y los todavía menos comentarios que a ellas se aportan. Y es una verdadera lástima, porque desde el primer día este rincón de internet me resultó muy interesante y admiré su actividad. Me apena que, por la razón que sea, parezca destinado a caer en el olvido.

Resido a 600 kilómetros de distancia del lugar donde nació y se desarrolló este blog, por lo que desconozco los motivos que están llevando a su paulatino abandono y ni siquiera creo que esté facultado para elucubrar al respecto. Lo que sí puedo (y creo que debo) hacer es elogiar a Diego Merayo por poner en práctica su idea y conseguir mantenerla durante tanto tiempo, esperemos que todavía mucho. También debo tener palabras de calado similar para Karny y Patino, por ser los únicos que han ido manteniendo una regularidad en la publicación de mensajes y que, ante estas eventualidades, aún siguen en la brecha ofreciendo sus distintos puntos de vista sobre la actualidad. Me resulta admirable que lo hagan, así que creo que merecen esta mención.

Por mi parte, sólo puedo decir que cuando ves que algo no tiene actividad y tú no tienes contacto con quienes le dan (o le deben dar) impulso, te entra un cierto desánimo que hace que se te contagie la apatía. Que no se me tome por moralista, insisto en que no soy quién para valorar por qué este blog se muestra casi estático en las últimas semanas. Tan sólo quiero animar a evitar que este sitio de internet decaiga del todo, porque creo que sería una pena. Comprendo que el día a día genera estrés y quita tiempo y ganas, pero eso no ha de impedir que, antes o después, se aporte el grano de arena para que la idea no muera. Creo que el esfuerzo de su creador y la constancia de las otras dos personas que semana tras semana aún le van insuflando aliento con sus artículos de opinión no se merecen un final tan temprano por inanición.

Dicho esto, invitando a la reflexión, paso a escribir de geografía. Hace un par de semanas estuve en Guadalajara en un congreso de Prensa y Periodismo Especializado, que creo que hubiera sido una convocatoria más que interesante para vosotros, dados los temas que allí se abordaron. Si alguien quiere saber algo más al respecto, hoy he empezado a colgar en mi blog (al que se puede acceder pulsando mi nombre en la barra que aparece a la derecha) unas impresiones sobre esta convocatoria. Pero como de lo que se trata aquí es de dar pinceladas sobre geografía, lo suyo es explicar que aproveché el viaje para conocer lugares recónditos de las provincias de Guadalajara y Soria, en lo que para mí constituyen unas vacaciones ideales. No, no estuve en La Mierla, pero sí en localidades de tamaño similar, algunas con el atractivo añadido de un curioso topónimo.

No sé si quienes pasan habitualmente por esta web conocerán la existencia de Atienza, en el extremo norte de Guadalajara. Es probable que sí, porque se trata de una bella localidad monumental cuyo casco urbano fue declarado Monumento Nacional en 1962. Eso sí, conoció tiempos mejores, porque a día de hoy sólo la habitan 454 personas. Me podría extender hablando de sus iglesias románicas, de su castillo o de sus plazas porticadas, pero prefiero cambiar de escenario, de provincia, de comunidad autónoma incluso, para trasladarme a Rello, un pequeño rincón de Soria en donde las elecciones duran lo que tarden en votar sus 31 habitantes. Otro conjunto urbano que impresiona, pero en parte también por las huellas que sobre él ha dejado la despoblación, con sus murallas semiderruidas y muchas de sus casas convertidas en poco menos que solares. Aún tuve la suerte de encontrarme a dos de sus vecinos; uno de ellos, una mujer, decía que se alegraba de que fuera gente a ver el pueblo, porque así al menos encontraba alguien con quien hablar.

Al oír el nombre de Andaluz, probablemente pocos sabrán que se trata también de otro minúsculo pueblo soriano, que incluso dejó de tener jurisdicción propia hace ya 40 años. La denominación probablemente venga de la época musulmana, como un lugar fundado por andalusíes. Sea como fuere, el caso es que hoy día sólo tiene censadas a 23 personas. La fortuna quiso que me encontrara con una de ellas, de nombre Jesús, que guarda en su garaje una magnífica colección de aperos agrícolas de todo tipo y que gustosamente se ofreció a enseñarme. Nunca imaginé tanta amabilidad con el forastero en un pueblo tan pequeño, una solitaria y lluviosa tarde de mayo. Si vais alguna vez a Andaluz, por cierto, no dejéis de ver su impresionante iglesia románica con un bonito pórtico de entrada. Os aseguro que vale la pena.

Como igualmente sorprende el castillo de Gormaz, desde el que se divisa buena parte de la zona. En primer término, no obstante, lo que se observa es el pueblo homónimo, que nunca fue muy grande y que hoy sólo tiene 20 habitantes. Otra localidad que se observa desde allí arriba es Recuerda, un nombre difícil de olvidar y que quizá alguien interpretaría como lo contrario de reloca. Este último municipio tiene la redonda cifra de 100 vecinos, desperdigados además en varios pueblos. La población ha disminuido nada menos que un 43% desde 1991. Y es que no solamente se trata de zonas poco habitadas, sino que además casi todos sus moradores son de edad avanzada y la parca va yendo a buscarlos de vez en cuando.

Otro lugar de pasada fue Retortillo de Soria (234 habitantes en todo el municipio, apenas 120 en el propio pueblo), que tuvo que ponerse el predicativo en 1916, por aquel Real Decreto del que ya hablé en otras ocasiones, y que obligó al cambio de nombre de centenares de municipios para evitar coincidencias en la denominación con otros. En este caso, Retortillo tuvo que ser "de Soria" para evitar confundirlo con otro Retortillo salmantino. El amigo que me acompañaba en este viaje y yo nos preguntamos cuál será el gentilicio de este pueblo, si tal vez ¿retortilleros?, aunque lo cierto es que en ese caso no sonaría demasiado bien, sobre todo para las mujeres, dado que podría inducir a bromas de mal gusto.

Volviendo a la provincia de Guadalajara, no puedo evitar referirme a Villacadima, una localidad despoblada (que no completamente abandonada) donde hay, cómo no, una iglesia románica más que interesante. Pero lo que llamaba mi atención en ese momento era el silencio absoluto que se respiraba en aquel lugar, a más de 1.300 metros de altitud y a varios kilómetros de cualquier núcleo habitado de forma permanente. Junto a las decenas de casas totalmente en ruinas había otras arregladas, prueba de su ocupación ocasional, pero en ese instante, a pesar de ser domingo a mediodía, allí no había nadie más que mi amigo y yo. Una soledad desoladora que se repite, con más fuerza si cabe, en cientos de lugares de zonas rurales de toda España, aunque especialmente en el castigado territorio del centro peninsular. Como casi todos los habituales del blog habéis crecido por esa parte, sabréis a qué me refiero.

Para terminar, citaré la villa de Cogolludo, uno de los núcleos más poblados que visité (569 habitantes en el casco urbano, 645 en el municipio), y que, tal y como indica la rima fácil que se extrae de su nombre, tiene un casco histórico con dos cojones, digno de ver, vaya. Lo mismo que la soriana Berlanga de Duero, el pueblo más grande que vi en este periplo (862 vecinos en la villa, 1.056 en todo el municipio). Lugares interesantes, como Albendiego (Guadalajara, 40 habitantes) o Campisábalos (junto a Albendiego, 56 vecinos), que rara vez existen para el imaginario colectivo pero por los que puede ser toda una experiencia callejear y, sobre todo, conversar con las pocas personas que te encuentres en tu camino.

Así que os animo a conocer este tipo de pequeños rincones de mundo y aumentar así no sólo vuestros conocimientos en geografía, sino también dejar buenos momentos para la memoria. Y, al mismo tiempo, os animo a no dejar que este blog muera en el olvido como lo han hecho tantos y tantos pequeños pueblos como los que he visto. Insisto en que ni su creador ni quienes le han ido dando vidilla lo merecen. Desde la distancia, sólo decir que la apatía se contagia, pero la actividad también. Confiemos en que comience a predominar lo segundo.

Saludos y hasta la próxima, que de una u otra forma la habrá.

El vuelo de la gaviota

Trabajando por la Universidad

Al menos, eso es lo que decía Alternativa Universitaria en los días inmediatamente posteriores a las elecciones del pasado 15 de abril que iba a ser su actitud día a día. Saliendo al paso de propuestas electorales propuestas por otros grupos, diciendo que se han movido contra Bolonia –montar una cacerolada no es moverse, aunque de la ciudad italiana hablaremos más adelante- o que han conseguido el referéndum sobre el calendario académico, algo totalmente falso, ya que no han hecho NADA en absoluto.

Bueno, realmente esta última aseveración de un servidor es un poco falsa. AU sí que ha hecho algo tras las elecciones, amén de las molestas pancartas que acostumbran a colgar en el hueco central de la facultad de Filosofía y Letras, con reivindicaciones tan necesarias para los estudiantes –nótese el tono irónico- como la cacerolada a la que antes me refería. Y lo que ha hecho, al menos últimamente, AU ha sido el ridículo.

Sí, porque en su tónica habitual de decir que se preocupan por transmitirnos a los estudiantes de qué va Bolonia, cómo nos va a afectar, y demás, han llegado a caer en un estrepitoso ridículo el miércoles de esta semana que se acabará en breve. Con una especie de pantomima teatral –es que no puedo decir que fuese teatro, sería ofender al Arte- en la que escenificaban un entierro –de las ofensas al Catolicismo por parte de estos individuos ya hablaremos en otro momento- de la Universidad, afectada por Bolonia. Con sus plañideras y todo, oiga.

Para decir que trabajan por la Universidad. No, no es cierto. Trabajan en hacer cosas como la que les relato. Trabajan en cómo no trabajar. Trabajan en mantener una Sala de Alumnos en Filosofía y Letras que debería estar abierta a todos los alumnos durante un cierto número de horas todas las semanas como su reducto particular. Su sede, vamos. Será que no tienen suficiente con el local de Alfonso VIII...

Sinceramente, no me sorprende. Me sorprendió sobremanera que la gente no aprendiese de otros tiempos en los que AU ya tuvo el claustro universitario en su poder. Una época, que, por no extenderme, dejaré en el calificativo de “gris”. Por no decir que negra, ya que no se hizo nada en la Universidad. Ni por los universitarios. De aquellos lodos...

Pero tranquilos. Que ellos ahí siguen. Trabajando por la Universidad.

Reflexiones a Pilot Rojo

HOMÓFOBOS

Justo ayer, 17 de mayo, pero 18 años antes, la Organización Mundial de la Salud decidió que ya bastaba de tanto moralismo reaccionario y eliminó de la lista de enfermedades la homosexualidad. Por fin, la ciencia y la razón humana vencían a la estrepitosa voz reaccionaria que durante toda la Historia impuso su criterio de con quién teníamos o no que follar y por qué. Los trasnochados respondieron y siguen respondiendo en contra de la igualdad, en contra de la normalidad, intentado pintarnos una realidad hecha a su imagen y semejanza. Nos venían los viejos argumentos de que la reproducción solo se lleva a cabo entre un hombre y una mujer, que es antinatural y antimoralista y que Dios no hizo a un homosexual pensando en su figura, sino que son caminos que la mente lleva hacia el abismo de la equivocación. Para más señas, de la enfermedad.

Señores reaccionarios y reaccionarias: la naturaleza se ocupa de otras cosas. A la naturaleza la damos igual, ella va a su rollo. No juzga a dos hombres porque mantengan una relación ni a dos mujeres porque hagan el acto sexual bajo la luz de la luna. La naturaleza se encarga de llover, de nevar, de hacer terribles terremotos y también de ofrecernos espléndidos días de sol y playa o de fresca montaña. Como han podido comprobar, señores reaccionarios y reaccionarias, la madre naturaleza (por cierto, ¿quién es el padre?) no está con una cámara oculta en las camas de todos y cada uno de nosotros para ver en que tipo de agujero descargamos nuestro esperma.

Les propongo un juego, señores reaccionarios y reaccionarias: dos personas se conocen, toman un café, se mandan mensajes cutres por la noche, un día se dan un beso, otro echan un polvo y entablan una bonita relación. Cuando pasan unos años, deciden casarse y tener hijos. Él trabaja de fontanero en una pequeña empresa que regenta su cuñado y él es peón de la construcción. Ahora quiero que me digan por qué esto no. Por qué son enfermos y cual es la célula hipocóndrica almorranítica que les impide ser normales. Yo tengo la respuesta: son ustedes. Los reaccionarios y reaccionarias, homófobos y homófobas, son la causa de su “enfermedad”. Ustedes son esa célula cancerígena que les transmite miedo al rechazo, que les rasca en lo más profundo para que se anden siempre con miramientos. Señores homófobos y homófobas, necesito que me expliquen quién es ese Dios que ama a todos como hijos pero a los homosexuales y lesbianas no. Quién es ese Dios que deshereda a la gente normal y enriquece a anormales como ustedes. Quién. ¡Ah! Que no existe. Que son ustedes los quebrantahuesos que dividen y enseñan el odio.

La Organización Mundial de la Salud debería replantearse ciertas cosas. Por ejemplo el estudio de este tipo de personas, que sin duda se les puede catalogar como enfermos. A ellos sí. En el caso contrario, de malvados.
Cuando se les llena la boca con la igualdad, que actúen. Cuando cantan en misa el “todos como hermanos”, que lo demuestren. Cuando por fin se den cuenta de las barbaridades que sueltan por la boca, que pidan perdón.
Mientras tanto, que Dios les tenga en su santa gloria. Traducción: que les den.

Reflexiones a Pilot Rojo

Mañana, 10 de mayo de 2008, la Cadena SER de Valladolid emitirá una de estas dos columnas sobre el Primero de Mayo. Aunque hayan pasado ya unos días, desde la cita la gran amiga de diariodeperiodismo y locutora de Radio Valladolid Eva Moreno y con el apoyo de Diego Merayo, decidió dar un espacio al blog en la emisora. No se pierdan mañana de 12 a 14 horas A Vivir Valladolid en la Cadena SER. Gracias en nombre de todo el equipo de diariodeperiodismo.


PRIMERO DE MAYO (I)

Parecía difícil conseguir un poquito de caso tras tanto sufrimiento, pero al final se logró. La plaza de Haymarket se “pervirtió” con “chusma obrera” para reivindicar “un sueldo a cambio de no trabajar nada”, o al menos así lo contaban los periódicos de la época. El Chicago de 1886 era un agujero de explotación venerada que superaba con creces al resto de Estados Unidos. Los sueldos apenas llegaban para comer y las jornadas laborales ascendían en muchas ocasiones a las 18 horas de trabajo. Todos los días eran lunes: ni siquiera existía el sábado de ilusión en el que se trabajaba pensando en el día de descanso. Pero no, no existían los domingos.

Pregonaban el anarquismo; la A dentro de un círculo se erigió en su bandera, pero creo que más que eso, lo que hacían era cantarle a la dignidad y a la justicia, contra el yugo patronal que asfixiaba sus vidas. Y es que vivían para trabajar alejados de aquello más preciado, el tiempo libre.

Un personaje despuntó por su valor y entrega. El periodista Zeitung Fischer utilizó su periódico para imprimir 25 mil octavillas que animaban a continuar la lucha de clases. Con un ¡Tened coraje esclavos! ¡Levantaos! Dirigió a la retaguardia hacia la huelga y a él hacia la horca.

La represión de Haymarket fue tan desinformada como lo ha sido durante toda su historia la clase trabajadora.
El Congreso Obrero Socialista de 1889 encendió una vela en la ciudad de la luz en recuerdo de los Mártires de Chicago que ese Primero de Mayo se habían levantado y que después la policía había asesinado. Desde entonces las plazas y las calles se tiñen de rojo obrero para escuchar los gritos de lucha pidiendo derechos que hoy en día no están bien cosidos en el estatuto del trabajador.

Hay quien sale a la calle con un programa mínimo reclamando los más básicos derechos laborales: un sueldo digno sin ser a costa de horas extras, unas relaciones igualitarias en el contrato y en el despido…y otros muchos soñadores salen con ese programa máximo pidiendo y proclamando el cambio radical: la República de los trabajadores.

Pero el Movimiento Obrero no se ciñe a una calle, a una pancarta y a un megáfono. El Movimiento Obrero es mucho más que eso. Tampoco es una forma de vida: es la vida. Desde que Pancho Villa y Zapata pidieran Tierra y Libertad en el México de inicios de Siglo XX hasta que el Subcomandante Marcos bajara el 1 de enero de 1994 de las montañas junto a sus compañeros zapatistas en busca de lo mismo, en esa Chiapas del mal de ojo y de la explotación.

Hoy en día el poder económico convirtió al obrero en empleado, al patrón en empresario y a la relación capital-trabajo en consumo-consumidor. Ya no se hacen revoluciones, se estudian; aunque siempre queda en corazones inconformistas la bandera de la reivindicación: esa que sacan el Primero de Mayo para recordar que aún queda mucho por hacer y también lo mucho que se ha deshecho.

PRIMERO DE MAYO (II)

Durante toda la Historia hemos visto cómo lo humano se comía el polvo frente al tirano. Nos hemos cargado a miles de millones de personas en los libros de Historia de plumazo en plumazo, como si de un pisotón acabamos con una familia de hormigas. Nos aprendíamos sin fijarnos cómo el más poderoso asesinaba sin lamentarse a los más débiles del planeta. Nos entró por un oído y nos salió por el otro.

Hoy en día el ser humano es más listo. Hemos sido capaces de maquillar, mentir, manipular y esconder las sucesivas repeticiones de esa Historia que estudiamos antaño. Mantenemos la compostura ante los muertos en las guerras, giramos la cabeza con los miles de niños que se evaporan literalmente por la hambruna y renunciamos ya definitivamente a aquellos trabajadores explotados en todas las partes del mundo: los indígenas sudamericanos en los trabajos forzados, los pueblos autóctonos expropiados gratuitamente o eliminados por su rebeldía, las organizaciones multinacionales dueñas de la extorsión explotadora y millones de casos más.

El movimiento del Primero de Mayo lucha con mil objetivos. Ya no solo contra las injusticias que en nuestros países ricos existen, sino contra la criminalidad laboral que asola el planeta de Este a Oeste. Los gobiernos marioneta que hacen oídos sordos a las infrahumanas condiciones de trabajo de sus ciudadanos en favor de las multinacionales son los ejemplos a seguir para el gran poder económico occidental. Todo sea por pillar un buen trozo del pastel, sea cual sea la parte. Sin embargo los movimientos insurgentes que luchan contra todo esto, los partidos políticos que realmente llevan en su programa la Declaración de los Derechos Humanos, son los violadores, terroristas, asesinos y demás lista adjetival no precisamente buena. El rebelarse en busca ya no solo de la dignidad laboral, sino de la propia dignidad humana es considerado parte del terrorismo de hoy día. Las buenas intenciones están en los Parlamentos y no en el extrarradio de La Paz o en los campos del sur de México. Las mejores decisiones a favor del obrero las firman organizaciones dormidas en su conformismo y no la gente que ya no puede más. Esos son los violentos.

Cada Primero de Mayo, como es natural, salen a la calle. Los de allí piden siempre por la mejora de su situación; los de aquí piden por la suya pero también parte de esa marcha cruza el estrecho o el Océano Atlántico. Salen como pobres diablos. Al final así quedarán a los ojos de las masas que habitan la rica Europa. Quizás queden más como diablos pobres: gente mala que quiere expropiarnos a los ricos porque no tienen donde caerse muertos. Vagos les llamaremos. Dictadores, tiranos, violentos...incluso les insultaremos con el término revolucionarios. Esa palabra terrorífica que tanto ha de darnos miedo. Ese vocablo que tiene el aberrante significado de querer un mundo más justo para todos, en especial para aquellos que trabajan 16 horas a cambio de chabolas y comida dos días a la semana.

Pese a quien pese, el Primero de Mayo siempre estará ahí. Si en 1886 los obreros de Chicago luchaban contra esa explotación sobre hambrientos que trabajaban 18 horas diarias, en 2008 en la mayor parte del mundo se sigue luchando por lo mismo. Es la tristeza en la que desemboca la Historia y en la contradicción que cae cuando se habla de un mundo desarrollado. La pregunta es, ¿Desarrollado para quién? Por todo esto, que nunca muera el Primero de Mayo.

Especial "El vuelo de la gaviota" 25 de abril

Qué buen día para comprar claveles...

Sobre todo en la Praça de D. Pedro IV, en Lisboa, o Rossío, como ustedes lo quieran llamar. Algo así como lo que sucedió hace ya 34 años, un 25 de abril en que un grupo de jóvenes oficiales del Ejército portugués, que han pasado a la historia como los Capitanes de Abril, se rebelaron contra una Dictadura vieja y anquilosada que sólo estaba sirviendo para prolongar una inútil guerra en los territorios coloniales portugueses.

Probablemente, como mucha gente ha apuntado a lo largo de los años, la Revolución de los Claveles –Revoluçao dos Cravos, en portugués- haya sido la última Revolución pacífica que ha habido, no sólo en Europa, sino a lo largo y ancho del mundo. Es más, podemos calificar a este acontecimiento como auténtica Revolución romántica, con unos ideales de paz por encima de todo, y sin intención de dañar a nadie. Sólo de conseguir la libertad.

Si a alguien se puede destacar de los que tuvieron el destino de Portugal en sus manos ese día, ése es, sin duda, el capitán Fernando Salgueiro Maia. Aunque, probablemente, él nunca hubiese querido ser considerado más que ninguno de sus compañeros. Una figura que, desgraciadamente, ha pasado inadvertida a lo largo de los años, hasta que María de Medeiros decidió rescatarle, encarnado en el actor Stefano Accorsi para su película Capitaes de Abril, en la que se narran las horas en las que Portugal cambió su historia.

Enfrentándose a los miembros gubernamentales refugiados en el cuartel del Carmo, en el centro de Lisboa, o a las tropas del 7º regimiento de Artillería, mandadas por el general Pais, jefe de la PIDE –otros dicen que fue el brigadier Junqueira Dos Reis- en la calle del Arsenal, con un simple pañuelo blanco en señal de paz, Maia dejó su imagen para la posteridad, en un Portugal libre para decidir su destino.

Mencionaba antes la película Capitaes de Abril. Quizá en ella se cometan algunas imprecisiones, como la que he comentado anteriormente acerca de quién estaba al frente de las tropas en la calle del Arsenal, pero no menos cierto es que gracias a ese film se consiguió comenzar a recuperar la figura de Maia. Un hombre que fue requerido por Spínola y otras figuras importantes del nuevo Portugal surgido tras la Revolución para ocupar algún puesto de responsabilidad en el Gobierno democrático, aunque él lo declinó en todo momento. No quería protagonismo, simplemente fue un capitán de abril.

Si alguno de ustedes tiene la posibilidad de ver la película, se lo recomiendo. No existen imágenes reales de la gran mayoría de sucesos que se cuentan en ella, pero lo hace fidedignamente. Como, por ejemplo, el momento en que Caetano, el dictador derrocado por la Revolución, embarcando en el avión que le llevará al exilio, rumbo a Brasil, agradece a Maia al pie de la escalerilla que le haya tratado bien. O cómo unos soldados inexpertos consiguen, a pesar de las vicisitudes, controlar un estudio de radio, imprescindible para que la Revolución triunfase.

Pero, volvamos al capitán Salgueiro Maia. El hombre que capitaneó, nunca mejor dicho, la última revolución romántica. Movidos sólo por unos ideales, por ansias de libertad, sin ánimos de venganza ni de petición de responsabilidades a los que gobernaban la dictadura más antigua de Europa. Al hombre que murió solo, en un hospital de Castelo de Vide en abril -¿ironías del destino?- de 1992, al son de Grandôla Vila Morena, la canción de la Revolución, y con los cuatro presidentes democráticos de la República Portuguesa custodiando su féretro.

Ese hombre cuya historia les he contado a muy grandes rasgos ha estado prácticamente olvidado hasta no hace demasiadas fechas, cuando alguien, lúcido, o quizá simplemente buscando que la Historia hiciese justicia con él, decidió colocar en el Carmo, en Lisboa, donde sólo su templanza hizo que la Revolución no se tornara en fracaso, una placa en su memoria, sencilla, como Maia fue: A Salgueiro Maia, recordando el 25 de abril de 1974. Homenaje de la ciudad de Lisboa. 1950-1992.

Para finalizar, me encantaría pedirles un favor. Compren un clavel. Donde sea. De cualquier color. Y recuerden, aunque únicamente sean unos segundos, a Maia y a los Capitanes de Abril. Y, si están en el Rossío, disfruten del entorno.

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